De cocina cerrada a abierta en Mollet del Vallès: el proceso completo
Caso práctico: cómo transformamos una cocina cerrada de 6m² en un espacio abierto con península en un piso de 65m² en Mollet. Presupuesto, plazos y detalles.
Laura y Marc llevaban tres años viviendo en su piso de 65 m² en el centro de Mollet del Vallès. Les gustaba la ubicación, la comunidad, la luminosidad del salón. Lo que no soportaban era la cocina: un espacio cerrado de apenas 6 m² donde no cabían dos personas al mismo tiempo, con muebles de los años 90 que perdían los cantos y una encimera de azulejo que era imposible de mantener limpia.
Su idea era clara: abrir la cocina al salón para ganar espacio, luz y la posibilidad de cocinar sin sentirse encerrados. Este es el proceso completo, desde la primera visita hasta el resultado final.
Resumen del proyecto
| Dato | Detalle |
|---|---|
| Ubicación | Calle Berenguer III, Mollet del Vallès |
| Superficie total del piso | 65 m² |
| Superficie de la cocina | 6 m² (original) → 10,5 m² integrada con salón |
| Año de construcción | 1992 |
| Tipo de vivienda | Piso 2º con ascensor |
| Ocupantes | Pareja joven (30-35 años) |
| Servicios realizados | Reforma de cocina, derribo de tabique, albañilería, electricidad parcial |
| Presupuesto final | 14.350 € (IVA incluido) |
| Duración | 5 semanas |
| Año de ejecución | 2025 |
La situación inicial
El piso de Laura y Marc tenía una distribución habitual de las promociones de principios de los 90 en Mollet: entrada, pasillo, cocina cerrada con lavadero, salón-comedor, dos dormitorios y un baño. La cocina daba a un patio interior y recibía poca luz natural. El salón, en cambio, tenía un ventanal generoso orientado a sureste.
El tabique que separaba la cocina del salón era de ladrillo hueco sencillo, sin función estructural. Lo confirmamos en la primera visita con un detector de cargas y lo validamos posteriormente consultando los planos originales del edificio en el archivo del Ayuntamiento de Mollet.
La instalación eléctrica del piso estaba en buen estado (era de cobre con toma de tierra), pero la cocina solo tenía un circuito compartido para todos los electrodomésticos y enchufes, algo insuficiente para la nueva configuración con placa de inducción.
El diseño: cocina en L con península
Marc y Laura querían una cocina funcional, no solo bonita. Después de estudiar varias opciones, nos decantamos por una configuración en L aprovechando las dos paredes perpendiculares del espacio original de la cocina, con una península de 2 metros que se proyecta hacia el salón.
La península cumple tres funciones: separador visual entre cocina y salón, zona de desayuno con dos taburetes, y espacio extra de almacenaje con cajones en el lado de la cocina. En el extremo de la península se colocó la placa de inducción, orientada hacia el salón para que quien cocina pueda interactuar con el resto.
Los muebles altos se limitaron a una sola pared para no recargar visualmente el espacio abierto. En la pared opuesta se instaló una estantería abierta de madera de roble para los objetos de uso diario.
Fase 1: Preparación y vaciado (semana 1)
Se retiró la cocina existente completa: muebles, electrodomésticos, azulejos, suelo y la pila de lavar. Se protegió el suelo del salón y el pasillo con cartón y plástico, y se habilitó una zona de acopio de materiales en uno de los dormitorios.
El vaciado de una cocina genera menos escombro que una reforma integral, pero no es despreciable: en este caso se sacaron unos 1.500 kg contando azulejos, mortero y los muebles viejos. Se usó un contenedor de 3 m³ en la calle con permiso municipal.
Fase 2: Derribo del tabique y refuerzo (semana 2)
El derribo del tabique fue la fase más esperada por Laura y Marc. En una mañana el equipo de albañilería retiró los 7 m² de tabique de ladrillo hueco, dejando un hueco limpio de 3,5 m de ancho.
Al retirar el tabique, quedó al descubierto la viga de hormigón que discurría por encima (forjado del piso superior). Se saneó, se aplicó una capa de regularización y se dejó vista, pintada en el mismo blanco que el techo. El resultado es un detalle arquitectónico que, lejos de molestar, aporta carácter.
Detalle técnico: El tabique eliminado alojaba dos enchufes del salón y el interruptor de la luz de la cocina. Fue necesario reubicar estos puntos: los enchufes se trasladaron a la pared lateral del salón y el interruptor se integró en el nuevo cuadro de la cocina. Un electricista autorizado realizó esta modificación y actualizó el esquema unifilar.
Fase 3: Instalaciones (semana 3)
Electricidad
La nueva cocina necesitaba un circuito independiente para la placa de inducción (requiere 7.200 W, cable de 6 mm² y protección de 32 A), además de circuitos separados para horno, lavavajillas y enchufes generales. Se tiró una nueva línea desde el cuadro eléctrico hasta la cocina por el falso techo del pasillo.
También se instalaron tres puntos de luz: un carril de focos LED sobre la zona de trabajo, una lámpara colgante sobre la península y la conexión para la iluminación bajo los muebles altos.
Fontanería
Se reubicaron las tomas de agua fría y caliente y el desagüe para adaptar la posición del fregadero, que pasó de la pared del patio a la pared lateral. El lavavajillas se conectó junto al fregadero para simplificar el trazado de desagüe.
No fue necesario mover el gas porque Laura y Marc optaron por placa de inducción, eliminando la necesidad de toma de gas en la cocina. Se anuló el punto de gas existente y se certificó el cierre por un instalador habilitado.
Fase 4: Acabados y montaje de cocina (semanas 4-5)
Suelo
Se optó por un suelo vinílico de alta resistencia (clase 33) con aspecto de roble natural, instalado sobre el solado existente del salón y la cocina para unificar ambos espacios sin necesidad de levantar el suelo original. El vinílico tiene solo 5 mm de espesor con base acústica integrada, lo que evitó problemas de altura con las puertas existentes.
Paredes
Las paredes de la cocina se alicataron con azulejo blanco tipo metro (7,5x15 cm) hasta 1,20 m de altura en la zona de trabajo. El resto de paredes se enyesaron y pintaron en blanco. La transición entre la zona de cocina y el salón se resolvió con un cambio sutil: las paredes del salón llevan un tono blanco cálido (NCS S 0502-Y) mientras que los azulejos aportan un blanco más frío que delimita visualmente el espacio de trabajo.
Montaje de muebles y encimera
Los muebles se fabricaron a medida por un carpintero local: estructura de melamina hidrófuga, frentes en laminado gris grafito mate y tiradores integrados tipo gola. La encimera es de cuarzo compacto blanco de 20 mm de espesor, con canto recto y fregadero bajo encimera de acero inoxidable.
Los electrodomésticos son todos integrados: placa de inducción de 3 fuegos, horno multifunción, lavavajillas de 60 cm y frigorífico combi. La campana es un grupo filtrante integrado en el mueble alto sobre la placa, con salida al patio interior a través del conducto existente.
Más opciones y configuraciones en nuestra página de reformas de cocinas en Mollet.
El resultado: lo que cambió
La diferencia más inmediata es la luz. Al eliminar el tabique, la luz natural del ventanal del salón llega hasta la zona de cocina, algo que antes era impensable. Laura dice que ahora cocina sin encender la luz artificial hasta las 6 de la tarde, incluso en invierno.
El espacio percibido también cambió radicalmente. Los 65 m² del piso se sienten como 80. La península funciona como mesa de desayuno entre semana y como barra para picar cuando vienen amigos, que era algo que Marc echaba mucho de menos en la cocina cerrada.
Un detalle que no estaba previsto inicialmente pero que surgió durante la obra: aprovechamos el hueco del antiguo lavadero (1,2 m²) para crear una columna de almacenaje con lavadora integrada y baldas superiores. Laura reconoce que es la mejora que más usa en el día a día.
Desglose del presupuesto
| Partida | Importe (IVA incl.) |
|---|---|
| Vaciado de cocina y gestión de residuos | 1.200 € |
| Derribo de tabique y albañilería | 1.800 € |
| Instalación eléctrica (circuitos nuevos) | 1.650 € |
| Fontanería (reubicación + anulación gas) | 950 € |
| Muebles de cocina a medida | 3.800 € |
| Encimera de cuarzo + fregadero | 1.400 € |
| Electrodomésticos integrados | 2.100 € |
| Suelo vinílico (cocina + salón) | 850 € |
| Azulejos, pintura y acabados | 600 € |
| Total | 14.350 € |
Preguntas frecuentes
¿Cómo saber si el tabique de la cocina se puede tirar?
Lo primero es verificar si el tabique es de carga o no. Los tabiques de carga soportan peso del forjado superior y no se pueden eliminar sin intervención estructural (viga, perfil metálico). Un técnico puede determinarlo revisando los planos del edificio y comprobando in situ el grosor y la posición del tabique respecto a las vigas. Nunca derribes un tabique sin confirmación profesional.
¿Cuánto cuesta abrir la cocina al salón?
El coste varía según el alcance de la reforma. Si solo se derriba el tabique y se repara el hueco, el coste puede rondar los 1.500-2.500 €. Si se aprovecha para renovar la cocina completa con muebles nuevos y electrodomésticos, como en este caso, el presupuesto sube a los 12.000-18.000 € dependiendo de las calidades. Consulta nuestra guía sobre cuánto cuesta reformar una cocina para más referencias.
¿Se necesita licencia para tirar un tabique en Mollet del Vallès?
Para derribar un tabique no estructural, generalmente basta con una comunicación previa de obras al Ayuntamiento de Mollet. Si el tabique fuera de carga y se necesitara una intervención estructural, sería obligatorio un proyecto técnico y una licencia de obra mayor.
¿La cocina abierta genera problemas de humos y olores?
Es la preocupación más habitual. La clave está en elegir una campana de extracción potente y con salida al exterior (no de recirculación). En este caso, el grupo filtrante tiene una capacidad de extracción de 700 m³/h y está conectado al conducto del patio, lo que elimina eficazmente los humos y olores durante la cocción. También ayuda que la placa de inducción genera menos humos que una cocina de gas.
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